Sí, los científicos tienen una gran responsabilidad ética al presentar sus datos de manera razonable, clara y contextualizada, especialmente en campos como la neurociencia, donde los hallazgos pueden malinterpretarse fácilmente. La neurociencia toca temas sensibles como el libre albedrío, la personalidad o la culpabilidad legal. Si los resultados se presentan de forma alarmista o exagerada, los medios y el público pueden sacar conclusiones erróneas con consecuencias graves.