La verdad que cada vez que pienso en la frase ” Pienso luego existo”, me doy cuenta de que ñ, más allá de toda la filosofía, lo único que nunca puedo negar es que estoy acá, que hay algo en mi que siente, que duda, que se da cuenta. Eso es real, porque lo viví, todo lo demás no lo sé, podría ser una ilusión, podría ser una construcción, podría ser un sueño largo. No nececito prueba absoluta de que el mundo externo existe, me alcanza con ver qué hay coherencia, que cuando hago algo aparece una consecuencia, que la gente que quiero me responde, que lo que me pasa deja huella, capaz sea un teatro, capaz sea una simulación, o capaz sea la realidad tal cual, pero no cambia el hecho de que acá, ahora, lo que siento pasa, lo que vivo importa. Al final, no se importa tanto si todo es real o no, en un sentido perfecto, lo que importa es lo que vivo me transforma. Que lo que hago tiene efectos, que mi conciencia existe, seguro, y que el resto bueno es el escenario donde esa conciencia se despliega